¿CÚALES SON LOS BENEFICIOS DE VIVIR EN LAS CASAS PASIVAS?

Gracias a los principios de la arquitectura bioclimática, en las viviendas pasivas o Passivhaus podemos obtener un aprovechamiento de la energía de nuestro entorno. Esto, combinado con el estudio del resto de los componentes que mejor se adaptan a nuestras necesidades hace que consigamos un ahorro importante en el gasto energético y unas condiciones especiales en cuanto a salud y confort. A continuación, vamos a explicar sus grandes ventajas:

  • Temperatura confortable en todos los puntos de la casa y una temperatura constante en el interior. Durante el estudio del diseño de la vivienda se determina el aislamiento y el sistema de ventilación mecánica que necesitamos para que todas las habitaciones mantengan la misma temperatura y dentro de los parámetros de confort.
  • Una orientación solar adecuada. El estudio de la orientación se realiza para obtener un máximo aprovechamiento solar y de la luz natural.
  • Muy buen aislamiento acústico: El mayor aislamiento térmico, la estanqueidad y las ventanas de triple vidrio y doble cámara de aire utilizadas en una casa pasiva permiten que los ruidos del exterior pasen a ser prácticamente imperceptibles.
  • Reducción en más de un 90% el gasto de la calefacción. El gran aislamiento térmico implantado en las viviendas pasivas, el sistema de ventilación mecánica con recuperador de calor y las ventanas de altas prestaciones, evitan el cambio de temperatura en el interior, por lo que no será necesario producir casi calefacción.
  • Aire más sano y limpio. Al disponer de un sistema de ventilación mecánica con recuperador de calor, tendremos una circulación de aire controlada, sin cambios de temperatura (el aire extraído calienta el aire nuevo) y sin corrientes de aire.  Además, el aire entra filtrado sin presencia de polvo, polen, compuestos orgánicos volátiles…
  • Reducción de las emisiones de CO2. Las viviendas pasivas necesitan muy poca energía reduciendo así muchísimo las emisiones contaminantes que provocan el cambio climático.
  • Rápida amortización. Las viviendas pasivas tienen en cuentan muchas más variables que la arquitectura convencional, que solo se centran en la eficiencia de la rapidez y el coste económico inmediato. La casa pasiva supone un pequeño sobrecoste inicial sobre el precio global de la obra, a cambio de un confort incomparable, una drástica reducción de las emisiones durante toda la vida de la vivienda y un ahorro energético de por vida.